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Wilson Álvarez volvió a ser estrella

Fuente: Marc Topkin / Tampa Bay Times

Wilson Álvarez no aguantó las lágrimas. "Muchas cosas pasaron por mi mente ese día", dijo Álvarez. "Demasiadas emociones. Lloré también, no voy a mentir. Lo admito, lloré como un niño".

Wade Boggs recordó la sensación en su estómago cuando conducía al Tropicana Field desde su casa en Tampa.

"Mis mariposas probablemente tenían el tamaño de cóndores", dijo Boggs.

Mike DiFelice recordó estar en la línea de base dándose cuenta de lo mucho más grande que era aquel día inaugural. Mucho más que el de una apertura normal.

"Este fue el comienzo de una nueva organización", dijo DiFelice. "Este día iba a ser recordado para siempre. Nuestro equipo iba a ser recordado para siempre".

El sábado, compartieron esos recuerdos, la primera reunión del primer equipo de las entonces Mantarrayas de Tampa Bay que disputó el primer juego, apropiadamente hace 20 años, el 31 de marzo de 1998.

Álvarez, DiFelice, Boggs y otros 15 de ese primer equipo estuvieron allí, algunos parecían más familiares, y atléticos que otros. Estaban junto a los entrenadores Orlando Gomez y Greg Riddoch, el gerente general Chuck LaMar y el socio general administrativo Vince Naimoli, entre otras personalidades.

Todos volvieron a ser estrellas, aunque por una noche, 20 años después.

Los jugadores viajaron felizmente a las apariciones y eventos requeridos con los fanáticos en todo el Tropicana Field, incluyendo a Alvarez recreando su primer lanzamiento histórico, y lanzando un strike esta vez.

Aún más, los jugadores estaban claramente felices de ver a los demás, tomarse el tiempo para hacerse fotos juntos, firmar autógrafos, intercambiar números de teléfonos celulares e intercambiar historias, algunos que podrían compartir públicamente.

¿El mejor? Probablemente DiFelice relató que el legendario coach de banca Frank Howard "se entrenó" un día, usando solo una correa deportiva, con una pesa de once kilos en una mano y un cigarrillo en una mano. "Y él simplemente levantó la vista y dijo: '¿Cómo estás, joven campeón?'".

Algunos miembros de esta clase de 1998 se mantienen cercanos, y aún viven en el área de Tampa Bay, como los lanzadores Roberto Hernández y Rolando Arrojo, además del infielder Aaron Ledesma, el lanzador Bryan Rekar, el infielder Miguel Cairo y DiFelice.

Otros viven lejos, como Rich Butler, quien dirige una academia de béisbol cerca de Toronto; Dennis Springer, un bombero en California; y Tony Saunders, en un negocio privado cerca de Baltimore, y no había visto al Tropicana Field ni a San Petersburgo o sus viejos compañeros en, bueno, 20 años.

Entre los desaparecidos que tenían que trabajar estaban el mánager Larry Rothschild (coach de pitcheo de los Yanquis), el receptor John Flaherty (locutor de televisión de los Yanquis), el inicialista Fred McGriff (asistente especial de los Bravos), el torpedero Kevin Stocker (locutor de los Filis) y el jardinero Dave Martínez (mánager de los Nacionales).

Hernández dijo que había mucho que sacar de ese primer juego, una derrota por 11-6 y una temporada de 63-99.

"Los recuerdos durarán para siempre, aunque a veces pueden ser exagerados", dijo. "El vínculo y las relaciones que todos hemos construido durarán toda la vida".

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