Hace 50 años se apagó la luz del “Látigo” Chávez

Fuente: José Luis López / Diario Liderendeportes

Era un caluroso mediodía en Maracaibo, aquel domingo 16 de marzo de 1969. De esos que fácilmente llegan a los 36°C.

El DC9 de la aerolínea Viasa, siglas YV-C-AVD y que 30 minutos antes había arribado de Maiquetía y al mando del capitán Saverio Maldonado, corría por la pista del aeropuerto Grano de Oro y se elevaba casi en la cerca que limitaba con la urbanización La Trinidad.

A los pocos minutos, el vuelo 742 se precipitaba a tierra para convertir a La Trinidad y al barrio Ziruma en una verdadera hoguera, donde veían llegar su final tres figuras de nuestro beisbol: el lanzador Néstor Isaías Chávez, el inicialista Carlos Santeliz y el empresario Antonio Herrera Gutiérrez, quienes se dirigían a Miami, destino original del vuelo.

Chávez, de 24 años de edad, viajaba al campo de entrenamientos de los Gigantes de San Francisco, luego de larga ausencia por operación en el codo derecho. Era ídolo de los Navegantes del Magallanes en los estertores de la vida capitalina del equipo.

Santeliz era una promesa del Cardenales de Lara, que a sus 21 años ascendía en la organización de Baltimore. Fue Novato del Año de la LVBP en la temporada 1967-68.

“Toñon” Herrera fue el fundador del Cardenales en 1942 y viajaba para seleccionar la importación del club.

El dolor fue grande en el país. A 50 años de la tragedia, aún se recuerda al “Latigo”. Lanzador derecho del cual se esperaba hiciese una densa carrera en las Mayores.

El 23 de enero de 1968, contra Industriales de Valencia en el Universitario, recibió infieldhit de Gustavo Gil y luego retiró a 25 enemigos en fila.

Unos días después en el mismo escenario, en una Serie de Estrellas de Puerto Rico y Venezuela, se impone 5-1 a los boricuas y domina cuatro veces a Roberto Clemente.

Sin saberlo, se despedía así de la afición. Como para no olvidarlo jamás.

Comentarios de nuestros lectores