Carrasco espera volver por sus fueros

Fuente: Comnnor Byrne / MLB Trade Rumors

Conmovedor resultó el homenaje que Cleveland le tributó  al lanzador Carlos Carrasco, diestro de los Indios, en el transcurso del Juego de
Estrellas la noche del martes.

El pasado fin de semana, el lanzador admitió públicamente que padecía leucemia. Hasta ese momento solo se sabía que padecía un problema sanguíneo no especificado. Pero el silencio de los Indios alrededor de la contingencia despertaba suspicacias y malas corazonadas, que finalmente se tradujeron en pensamientos certeros y que explicaban cabalmente la deficiente temporada que el venezolano protagonizaba Carrasco fue, en cierta medida, uno de los abridores más dominantes de las Grandes Ligas en el lapso 2014-18.

Durante el mismo sumó 807.2 innings en 131 apertura, con efectividad de  3.03 y promedios de 10.18 K/9 y 2.03 BB/9. Ese período de cinco años convenció a los Indios de mantener y extender contrato al lanzador a finales de 2018, cuando hubo rumores de que podían deshacerse de los abridores, firmándolo con un convenio amistoso para el equipo.

Sin embargo, dos meses después de la apertura de la temporada, los bicampeones de la División Central no se pareció sus versiones inmediatas anteriores, en parte porque Carrasco no logró los mismos resultados que en años anteriores.

El lanzador de 32 años empezó a sentir decaimiento y disminución de sus fuerzas al registrar efectividad de 4.98 a través de 65 entradas, promediando un poco más de cinco innings por apertura. La preocupación por Carrasco empezó a tener motivos legítimos. A ello se unió su dificultad para impedir batazos largos. Su porcentaje de batazos por el piso se redujo a 39.2, mientras que el de elevados subió a  38.7.

La sorpresa vino cuando cayó en problemas de jonrones recibidos.Subió a 20 por ciento su promedio, muy por encima del 12.7 registrado en el lapso entre 2014 y 2018. han venido con esos cambios. El 20 por ciento de las moscas producen las bolas de gopher de Carrasco, por encima del 12.7 durante su período de excelencia de cinco años antes mencionado. El contacto de los rivales contra sus envíos subió en ocho por ciento.Los batazos fuertes en su contra se elevó hasta 47.3 por ciento. Para finalizar su promedio de gente en base aumentó hasta .329, cuando en 2018 había terminado con .280 puntos.

Sobre la loma, su mayor problema fue la utilización del cambio. Su arma letal pasó a ser un deleite para los zurdos, cuando hasta el año pasado era una cruz para ellos. Como resultado, los bateadores de mano
contraria le sacudían con .287/.331/.574. Consciente del problema, echó mano a la curva. También los contrarios la transformaban en batazos productivos. En consecuencia empezó a utilizarle e. 2.3 por ciento del tiempo, un cinco por ciento menos que en 2018 cuando producía efectos deseados.

Esta versión desdibujada de Carrasco obligaron a tomar otras medidas. De allí surgieron los exámenes con el resultado ya conocido. El derrumbe del venezolano tomó sentido. Su valentía llegó al límite, aunque impotente para luchar contra una circunstancia que esperamos sea  temporal, le vencía en fuerzas.

Carrasco anuncia que espera volver a finales de mes al montículo. Otras opiniones señalan que debería retornar el próximo año. Los dictámenes médicos serán los encargados de señalar la fecha de vuelta del corajudo lanzador.

Vale recordar que el caso de Carlos no ha sido el único en los anales de las Mayores, A comienzos de los años 70, Danny Thompson, campocorto de los Mellizos de Minnesota fue diagnosticado con la misma enfermedad. Con menos recursos médicos para la época, por algunas temporadas cumplió bien su papel. Lamentablemente, el mal le fue detectado tardíamente. Falleció el 10 de diciembre de 1976, dos meses después de hacer su presentación final como infielder de los Rangers de  Texas. Tenía 29 años al instante de su deceso.

Para suerte de Carlos Carrasco, el diagnóstico de su enfermedad fue en su etapa inicial. Por ello, el mal está atenazado y controlado.

Suerte que no pudo correr Thompson.

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