¿Estamos ante el declive definitivo de Cabrera?

Fuente: Connor Byrne / MLB Trade Rumors

Comienza la segunda parte de la temporada y aunque no se encuentra en la lista de lesionados, la perspectiva de Miguel Cabrera es ciertamente preocupante.

Uno de los grandes peloteros de su generación, el venezolano se perdió la mayor parte de la temporada 2018 debido a una rotura de bíceps, lo cual parece afectar su poder.

Este 2019 lo presenta en la faceta de neto bateador de promedio con buena línea de .304/.368/.399

Sin embargo, pese a tener brillo, luce liviana para quien ha sido un estupendo bateador como Cabrera, pese a su elevado OBP. En contraparte, su slugging y su OPS no hacen honor alguno a quien ha sido hasta ganador de la Triple Corona de bateo.

Según Doug Teter, entrenador físico de los Tigres de Detroit, estas alteraciones en el metabolismo ofensivo del Miggy son el "resultado natural del desgaste" de una larga carrera, y agregó que Cabrera
lidiará con su problema de rodilla por el resto de su carrera.

En cuanto a la perspectiva de una futura cirugía, Cabrera  no la considera una opción en este momento. aunque reconoció que está "triste" por haberse alejado de la primera base.
"El beisbol no se vive igual desde la banca que desde el terreno de juego. Exclusivamente como bateador designado, debes sentir en caliente el frogor de la acción cada dos o tres innings, algo que
contradice mi naturaleza de pelotero"

Más allá del mero hecho de que un Cabrera saludable es una alegría para cualquier fanático, sus problemas en las rodillas subrayan aún más los pasos en falso cometidos por los Tigres al extender a Cabrera
en 2014. Ya había firmado dos años más en ese momento (hasta los 32 años), pero los Tigres agregaron ocho años adicionales y 248 millones para mantenerlo en Detroit por el resto de su carrera.

Cabrera no solo está ganando 30 millones en 2019, sino que recibirá la misma suma en 2020 y 2021 antes de recibir un salario de 32 millones en 2022 y 2023. También hay una compra de 8 millones en la opción del club de los Tigres sobre Cabrera para el Temporada 2024.

En total, a Cabrera se le deben 151 millones desde hoy hasta el final del contrato en 2023. Siempre se asumió que tendría que mudarse a DH con el tiempo, pero esto es probablemente antes de lo que el
equipo esperaba. Y si la falta de poder de este año es de alguna manera un desarrollo duradero, el salario restante adeudado a Cabrera resultará aún más problemático para la organización. Eso, por
supuesto, queda por ver.

Quizás el corte de energía de Cabrera esté relacionado, al menos en parte, con los efectos persistentes de la rotura del bíceps del año pasado. Si ese es el caso, uno podría imaginar que redescubrirá un poco más de poder cuando se aleje más de esa cirugía. Pero claramente, no se puede esperar un retorno a su producción máxima (aún tenemos que mencionar las múltiples hernias con las que fue diagnosticado en 2017), pero el promedio y la disciplina de Cabrera deberían permitirle al menos ser un bateador productivo si puede recuperar algo de esa habilidad para soltar extrabases. Vivir de los dobles tampoco es mala idea. Empieza la mitad con 568 de ellos de por vida. Sin embargo, incluso en ese escenario, su salario se verá generalmente como un albatros en los libros del equipo y dificultará la maniobrabilidad del equipo cuando
esté completamente listo para emerger del estado de reconstrucción actual.

Ya en semanas anteriores sintieros los rigores de la amarga verdad. Fue asomado como posible moneda de cambio. Y los equipos a quienes les fue ofrecido sus servicios, le huyeron como a un leproso. No porque Miguel esté acabado como pelotero, sino porque es demasiado el aluvión de dólares que representa su contrato en comparación con las garantías de rendimiento. Entiéndase esta parte en la productividad encarnada en jonrones y empujadas, como corresponde a un jugador de 30 millones anuales.

Después de debutar con los Marlins - entonces de Florida - como un niño prodigio de 20 años en 2003, Cabrera se convirtió en una amenaza perenne de 30 jonrones. En 2016 conectó 38, lo que se parece cada vez
más a la temporada final de alta potencia que tal vez le hayamos visto. En 2017 y en 529 viajes al plato apenas sonó 16 y luego tres en una campaña de 157 apariciones en el plato acortada por lesiones en 2018.

Empero, pese a todo lo expuesto, parece imprudente desconfiar del corazón de un Jugador Más Valioso en dos ocasiones y un 11 veces participante en Juegos de Estrellas. Pero es bastante posible que el factor edad - 36 años -  haya reducido a Cabrera a un jugador ofensivo poco espectacular, que ya perdió valor al campo y que está a punto de perder su proverbial brillo ofensivo. Pero no olvidemos algo: hablamos
de Miguel Cabrera. No es poca cosa.El corazón de un campeón jamás debe desestimarse.

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