EN CURSO

4 BRAV

7 CARI

EN CURSO

0 MAGA

4 TIBU

EN CURSO

1 CARD

5 TIGR

EN CURSO

2 LEON

8 AGUI

¿Llegó a su fin la carrera de Ernesto Mejía en Japón?

Fuente: Claudio Rodríguez Otero / Béisbol Japonés

Ernesto Mejía conectó ayer un jonrón solitario en 4 visitas al plato para ponerle el punto y final a su actual contrato de 3 años con los Leones de Seibu y quizás también a su carrera de 6 temporadas en el béisbol japonés.

Después de cobrar 5 millones de dólares anuales durante las últimas 3 campañas y jugar mayoritariamente como suplente durante ese período, resulta casi imposible que el equipo le extienda su presente contrato bajo esos mismos términos financieros.

Tal vez se atreva a ofrecerle un nuevo pacto por apenas una temporada y un millón de dólares, o incluso menos, pero eso también nos parece poco probable. Con lo limitada que fue su actuación en los últimos 2 años, está claro que el club no lo tiene en sus planes.

Su salida del conjunto, por lo tanto, es casi un hecho, por lo que nos preguntamos si este será también el final de su carrera en la NPB.

Su debut en la liga, en la campaña 2014, no ha podido ser más espectacular. Luego de ser contratado por Seibu a mediados de año como un refuerzo de emergencia, jugó su primer partido el 15 de mayo y se fue para la calle en su primer turno al bate.

Pero no todo se quedó ahí, sino que siguió conectando cuadrangulares a diestra y siniestra hasta el final de calendario para, contra todo pronóstico, capturar el título de jonrones de la Liga del Pacífico con 34.

Su total de estacazos bajó a 27 al año siguiente, así como su promedio cayó de .290 a .235, pero fue titular toda la temporada y su número de remolques aumentó de 73 a 89, por lo que su aporte no dejó de ser valioso.

En 2016 completó su mejor campaña hasta ahora, luego de sonar 35 tablazos, empujar 103 carreras y batear para .252, razón por la cual el club decidió ofrecerle ese gran contrato de 3 años y 5 millones de dólares anuales, en lugar de renovarlo otra vez por una campaña.

Lamentablemente, las cosas empezaron a salirle mal a partir de ese momento. Su producción comenzó a decaer, tal como lo hizo la confianza de su manager, que a principios de agosto perdió al paciencia y decidió bajarlo al conjunto filial para que reencontrara su ritmo.

Para empeorar la situación, Hotaka Yamakawa, el joven talento que fue promovido para cubrir su puesto, sumó 6 jonrones y 21 remolques en apenas 16 juegos, razón por la cual el criollo pasó rápidamente a un segundo plano y terminó la temporada en esos mismos términos.

Yamakawa no ha bajado su ritmo desde entonces y el manager Hatsuhiko Tsuji tampoco ha cambiado su percepción del toletero venezolano, razón por la cual éste se mantuvo jugando como suplente en estos últimos 2 años.

Es cierto que esta campaña apenas bateó para .211 en 128 turnos legales, pero también lo es que disparó 6 cuadrangulares y remolcó 31 carreras y que esos totales le dan una proyección de 24 estacazos y 124 remolques en una temporada completa.

Así mismo, hay que darle el crédito por decidir 3 partidos a favor de su equipo en las últimas 2 semanas de la campaña regular que sin duda alguna le dieron el título de liga a Seibu, que terminó superando a SoftBank por apenas 2 juegos de diferencia.

Si algún otro conjunto le da la oportunidad de ser titular en 2020 es probale que su promedio de .211 no cambie mucho, pero si mantiene la misma producción de estacazos y empujadas que registró este año el equipo que lo firme estará más que feliz de tenerlo en su nómina.

El estadounidense Brandon Laird, por citar un ejemplo, tiene un promedio de por vida de .241 en las 5 campañas que lleva en la liga, pero también ha disparado 163 jonrones (más de 30 por año) y empujado 438 carreras (más de 85 por año), razones por las cuales se mantiene entre los bateadores extranjeros más productivos del circuito.

El criollo tiene todas las herramientas necesarias para producir números similares, si tan sólo pudiera conseguir a un equipo dispuesto a darle la oportunidad de jugar a diario.

Los Luchadores de Nippon Ham, por no ir muy lejos, serían un destino ideal para él, ya que en este momento carecen de un buen bateador importado de poder y además tienen la opción de utilizarlo tanto en la primera base como en el rol de bateador designado.

Mejía, además, ya tiene 6 temporadas de experiencia en la Liga del Pacífico, por lo que no le costará mucho adaptarse a su nuevo equipo ni tampoco a los lanzadores rivales que ya conoce y ha enfrentado en múltiples ocasiones.

En la Liga Central, tanto los Tigres de Hanshin como los Carpas de Hiroshima serían buenos destinos para él, pero con la desventaja de que en ese circuito no existe la figura del bateador designado, por lo que éstos sólo podrían utilizarlo como inicialista.

El resto de los conjuntos de la NPB, tanto en la Liga del Pacífico como en la Central, ya tienen buenos bateadores importados disponibles, por lo que parece poco probable que estén interesados en contratarlo en este momento.

El otro punto clave para que el venezolano pueda extender su carrera en la NPB es el tema financiero. Si decide estancarse en la posición de que no firmará con nadie al menos que le paguen lo mismo que está cobrando en este momento, entonces lo más probable es que se vea obligado a abandonar Japón.

Su futuro, en ese caso, probablemente esté en la liga surcoreana (KBO, por sus siglas en inglés), en la liga taiwanesa (CPBL) o incluso en un posible regreso a las ligas menores de los Estados Unidos, con la aspiración de ascender algún día a las mayores.

Ahora, si por el contrario se muestra dispuesto a fimar por cualquier salario siempre y cuando le den la oportunidad de jugar todos los días, entonces es muy posible que logre llegar a un acuerdo para continuar jugando en la NPB en el futuro.

Su fama y su buena imagen, además de su ejemplar comportamiento en los vestuarios, lo ayudarán a mejorar su posición en el mercado invernal, que como ya es costumbre favorecerá a aquellos jugadores con experiencia previa en la liga.

Con apenas 33 años, el criollo todavía tiene la posibilidad de completar 2 o 3 temporadas de calidad en el béisbol japonés, siempre y cuando algún equipo le de la oportunidad de hacerlo y éste acepte los términos financieros que le ofrezcan.

De lo contrario, habrá llegado entonces al final de su carrera en la NPB, una liga que le dio todas las oportunidades que nunca recibió en la MLB y que le permitió convertirse en la estrella que es hoy día.

Nunca olvidaremos ese fenomenal debut que tuvo en 2014, ni tampoco el título de jonrones que compartió ese año con su compañero de equipo Takeya Nakamura, quien lo igualó en el liderato en su último turno de la campaña.

Tampoco se nos escapará de la memoria el cómo estuvo liderando la Liga del Pacífico en jonrones y empujadas durante la mayor parte de la temporada 2016, ni tampoco las espectaculares jugadas defensivas que lo vimos realizar en la primera base.

Así mismo, no dejaremos de recordar su carrera como protagonista de comerciales de su equipo, ni tampoco la cordialidad y amabilidad con las que siempre nos atendió en todas las entrevistas que le realizamos.

Cualquiera que sea el camino que decida tomar en el futuro, que esperemos que lo mantenga ligado al béisbol japonés, le deseamos el mayor de los éxitos y la mejor de las suertes.

Comentarios de nuestros lectores